El legado de Carlos Thays

El gran urbanista CARLOS THAYS (1849-1934), discípulo del afamado paisajista Edouard André, fue uno de los principales artífices de la remodelación y ampliación de los espacios verdes en todo el país.

Vino a la Argentina en 1889 convocado para hacer un gran parque en la provincia de Córdoba, se enamoró del país y se quedó a vivir por el resto de su vida. En 1891 fue designado Director de Parques y Paseos de la Ciudad de Buenos Aires que en 1891 estaba llena de pantanos y su arquitectura era chata. Forestó sus calles, creo lagos y paseos, amplió y remodeló plazas y parques públicos.

Profundo conocedor de la flora de la Mesopotamia hizo traer miles de árboles del Interior para plantarlos en las aceras de la Capital.

Perfeccionó los parques Centenario, Lezama, la plaza Constitución, las Barrancas de Belgrano. Diseñó el trazado del Barrio Parque (Palermo chico), la Plaza del Congreso, transformó la Plaza de Mayo, el entorno de la Casa de Gobierno y parte de la recoleta.

Sus principales legados son el Jardín Botánico y el Parque Tres de Febrero. La gigantesca obra de los Bosques de Palermo posee doce mil ejemplares arbóreos, nueve fuentes, grupos escultóricos y monumentos.

En el Jardín Botánico (1892-1898) donde se domiciliaba con su familia, dejo reunida la flora de las provincias argentinas y de otras regiones del mundo; fue el resultado de sus investigaciones y corolario de las propuestas para la creación de parques nacionales.

Su proyecto de mayor magnitud es el Parque Nacional de Iguazú (1911) con selvas vírgenes, cataratas, paisajes naturales y el centro urbano.

Para particulares proyectó estancias de la provincia de Buenos Aires, en Mar del Plata toda su urbanización balnearia (entre 1903 y 1909). También creo parques y paseos públicos en San Juan, Tucumán, Córdoba, Paraná, Mendoza, Salta, Santa Fé, Carrasco (Montevideo, 1912), Santiago de Chile y Sao Luis do Monanhao (Brasil).

Anuncios