El matadero

El matadero, de Esteban Echeverría, llamado el Matadero del Sud, del Alto, de la Convalecencia o de Santo Domingo, estuvo instalado a mediados del siglo pasado en el triángulo formado por las actuales avenidas Caseros y Amancio Alcorta hasta la Av.Vélez Sárfield.

En al época colonial, la matanza de ganado vacuno era un importante recurso económico para el municipio. Los animales provenientes del Sur y Oeste de la pcia. de Buenos Aires ingresaban por el Paso de Burgos (actual puente Uriburu), razón por la cual se decidió la instalación del matadero y saladero en sus cercanías, en la zona que hoy ocupa la Plaza España.

El 1 de enero de 1795, a pedido de los hacendados se establecieron los corrales por cuenta del Cabildo, que pagaba 15 pesos anuales a la orden de Santo Domingo, por el uso del terreno. Pero su deterioro a través del tiempo requirió su remodelación o traslado, el cual se decidió por resolución municipal del 17 de abril de 1897, supeditado a la construcción de las instalaciones necesarias en Nueva Chicago.

En 1866, se realiza en los terrenos adquiridos a Florencio Lima y al doctor Mejía en la antiguamente designada meseta de las carretas, a la sazón de los Corrales Viejos, y parte de la cual se usaba desde hacía tiempo como tablada.

El empresario Esteban Adrogué propone la construcción del nuevo edificio, de acuerdo al plano de planta cuadrada existente desde 1860, pero es rechazado por su alto costo. Así comienza un largo trámite para esta instalación, que terminó siendo usada y demolida siempre en estado precario y sin concluir.

Diez años después, la municipalidad contrata a la empresa constructora, cuyo gestor era el Gral. Emilio Mitre, para el proyecto del ingeniero Benois, que resultó deficiente en cuanto a espacio y funcionalidad (no se podía adicionar hacienda ovina y porcina, la matanza se hacía con el antiguo método de degüello y descuartizado en el suelo, usando el cuero como carpeta).

El edificio de la administración, de planta rectangular, estaba sobre la actual calle Monteagudo. A 50m. se cumplía el control de entrada y salida de los carros carniceros que accedían por calles de tierra intransitables los días de lluvia y sobre la Av. Caseros, se extendía un gran plafón con los laterales cerrados por las galerías de matanza con piso de material asfáltico, donde estacionaban los carros transportadores, que esperaban el aviso de ingreso cerca del puente Alsina. La hacienda era arreada por la calle Arena (hoy Av. Almafuerte), hasta llegar a la manga ubicada a la altura de la calle Gregorio Pomar, desde donde los reseros apuraban su tropa para hacerla transpirar para parecer más gorda.

En la esquina de Monteagudo y Caseros se encontraba la comisaría de los Corrales, que dependía de la seccional 12 de Garay y La Rioja.

El reglamento vigente desde 1864, de la antigua Convalescencia, se cumplía en forma irregular. Se compraba la carne, no del animal entero, pues se reintegraba al consignatario el cuero y las menudencias. El sebo, era recogido por otros operarios, mientras que la sangre, corría por un inmundo zanjón a cielo abierto, denominado “de la sangre”, con destino a la fábrica de abono, y lo desaprovechable se enterraba en las inmediaciones. Esto generaba un gran foco infeccioso denunciado en los informes de 1879, pero el presidente de la Corporación Municipal, don José P. Guerrico, niega el problema.

En 1876 se realizan mejoras que no son suficientes, por lo que se inicia una disputa con la empresa constructora. Durante el conflicto desaparece el contrato celebrado y el juez del matadero, el señor Carlos Forest y el administrador, don Ramón de Oliveira César, terminan enfrentándose.

La Municipalidad, alegando razones de economía, resuelve unificar las funciones de administrador y juez, designando a Oliveira que había denunciado robos de hacienda, incumplimiento de alquileres de los corrales y evasión de tasas por matanzas clandestinas), pero los reclamamos vuelven a postergarse ante los acontecimientos de la rebelión que Tejedor realiza contra el Poder Ejecutivo, conocida como laRevolución del 80.

En 1887 se adoquina la calle Rioja desde Victoria a Caseros. Un año después, construye el cerramiento del hemiciclo de la playa, se habilitan los mataderos de ganado menor, se instala la luz eléctrica y un gran tanque de agua de reserva, y además se mejora el servicio de tranvías transportadores de reses.

Finalmente, en marzo de 1900, se resuelve trasladar el matadero a una zona más alejada del centro de la ciudad, cuyas nuevas instalaciones a cargo de la firma Juan C. Boer y Cía. se inaugurarán un tiempo después.

Los matarifes y consignatarios recurrieron a toda clase de argumentos para postergar la mudanza, como lo hicieron los establecimientos que empleaban la materia prima derivada del ganado. También la industria y el comercio de San Cristóbal esgrimieron toda clase de razones para evitar la mudanza que los perjudicaba por el éxodo de consumidores.

La empresa tranviaria, instala entonces un servicio especial para el traslado de los trabajadores –la línea 45– uniendo los dos mataderos que quedaban a gran distancia. Por esta razón, los obreros fueron mudándose a las inmediaciones del nuevo matadero, lo que produjo un cambio en la fisonomía gauchesca del barrio que fue quedando despoblado, sumado al cierre de las fábricas subsidiarias.

La jabonería de Seeber, ubicada en Los Patos e Iguazú, fue una de las primeras en abandonar sus instalaciones y así, dia a día, los trabajadores iban abandonando el barrio que fue perdiendo la fisonomía, el bullicio y la actividad comercial.

El por entonces intendente, Emilio V. Bunge, respaldado por el presidente de la República, doctor José Evaristo Uriburu, fue inflexible ante las protestas de los diversos sectores, las campañas periodísticas y las presiones políticas, haciendo cumplir lo dispuesto por el Concejo Deliberante. Fue su sucesor, el doctor Francisco Alcobendas, que con un crédito de cinco millones de pesos, otorgado por el Poder Ejecutivo, finalizó las obras nuevas y estableció como fecha de clausura para el viejo, mayo de 190l.

Del desarme de los viejos galpones de matanza, se derivaron la tirantería al Club Gimnasia y Esgrima de Palermo para la gradería de su campo de deportes y las oficinas de la administración fueron destinadas a dispensario antituberculoso.

Buscando otros blogs que hablen de Parque Patricios encuentro: “Jornadas Cientificas XXIII de la Sanidad. Historia del Churruca – parte 6 – Los Antiguos Corrales y el Matadero del Sud” escrito por: carlos-cengarle quien cuenta en detalle los orígenes y ubicación del matadero ilustrándolo con mapas y fotos. Sus datos no difieren demasiado de estos y es cierto que hay opiniones encontradas sobre la denominación de Corrales Viejos.

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